viernes, 22 de abril de 2016

una nueva etapa para los movimientos populares


Por Matías Perrone / Resumen Latinoamericano/ 03 de Nov.2015.- Se puede estar muy cerca de una organización, incluso muy adentro, pero sin embargo estar muy pero muy lejos de la política, de la toma de decisiones. Esto desalienta, desnaturaliza el sentido mismo de la participación política.

Es evidente que al segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en el que se recuperó la petrolera de bandera y los Ferrocarriles (entre muchos otros logros), si algo no le han faltado, son exactamente grandes avances concretos de este tipo.

Es un gobierno que con certeza podemos decir que recuperó gran parte del patrimonio del Estado, Soberanía y derechos que habían sido arrebatados.

Pero los resultados de la primera vuelta y el balotaje del próximo 22 de Noviembre, pusieron de relieve la encrucijada que atraviesan las organizaciones populares, en una dimensión de la política que suele ser observada como un mero accesorio de los logros del gobierno: la dimensión de la movilización, la participación y la organización popular.

Según el cro. Roberto Perdía “lo que crea las condiciones para el retroceso que estamos viendo en América Latina, es que los gobierno progresistas no han avanzado hacia cuestiones estructurales (…) A los logros del gobierno no se los ha buscado traducir en organización popular que pudiera ahora contener el avance de las derechas (porque) el kirchnerismo identifica el poder del Estado como su propio poder”, a lo que habría que agregar que hace esto, sin observar que eventualmente tendrá que dejar de contar el aparato y los recursos del mismo, lo que nos deja a las nuevas bases kirchneristas/peronistas en un magro estado de organización, formación y participación.

En la misma entrevista citada, Perdía se refiere a la falta de formación de la siguiente manera: (en culturas) “en la que se impone el sistema mediático, qué cacso le puede importar a la dirigencia la formación política (de las bases), si yo arreglo con un programa de televisión, el más visto, y de esa forma instalo mi candidatura”.

En un sentido similar, el cro. Enrique Mario Martinez señala que “el resultado electoral es consecuencia de que nunca respetamos la participación”. Y que llegamos a la primera vuelta como “la culminación de un proceso donde la democracia se cristalizó en democracia delegativa, donde se sostuvo permanentemente que había que adherir a personas y que los ciudadanos tenían que esperar los resultados. Eso viene desde la época del menemismo y más atrás. Pero (esta lógica) el kirchnerismo la repitió. En el sentido de que todos los interesantes logros sociales que se consiguieron durante la última década, casi su totalidad, fueron atribuidos a el liderazgo de Néstor y Cristina sin ninguna participación popular relevante. En consecuencia cuando la gente se aleja de la política lo que quiere es que las elecciones pasen pronto, que se elija a alguien que sea simpático, que administre su realidad sin molestarlo demasiado (…) La política circula por un espacio de marketing donde el votante termina decidiendo por quién lo va a molestar menos (…) La forma de negociar que el movimiento popular debería llevar adelante es la participación (y/ó movilización), pero eso algo que hay que re-aprender sobre la marcha. El cómo evitar manipular a la gente, para pasar a contar con su participación, eso es algo que está perdiéndose. (…) No es cierto que fue creciendo (la participación política). Basta con mirarlo en términos de generaciones para ver que las manifestaciones de cierres de campaña de Alfonsín y Luder en 1983 no tienen absolutamente nada que ver con los actos de 20 mil, 50 mil personas que es lo máximo que se ha logrado hacer en los últimos tiempos con organizaciones casi administradas. Creo que los sectores medios y buena parte de los sectores populares se sienten ajenos a la política y han sido manejados a través de consignas y por organizaciones de cuadros que fueron llenando los espacios políticos, digitando, diferenciando entre amigos y adversarios. No creo en ese relato del aumento de la participación política. No creo que haya mayor participación política hoy, que hace 30 años.”

Por supuesto que si se recorta el período, no es posible negar el reflujo producido en la cantidad de jóvenes que han vuelto a sumarse a la participación política en los años del kirchnerismo, si comparamos solamente con la oscura década menemista.

Sin embargo urge poner el foco en la lógica delegativa de la que habla Martinez y el tipo de rol que ha tenido en estos años la participación popular, para echar luz sobre las limitaciones que estamos viviendo en torno a nuestra capacidad para tocar las estructuras del sistema, para poner candidatos surgidos de las mismas organizaciones populares y para construir y accionar sobre agendas surgidas de las discusiones de la propia militancia.

Por lo cual todo el campo popular se encuentra frente a un límite histórico que debe saltar, que es el agotamiento de la concepción hegemónica sobre cómo hacer política.

Estas limitaciones se caracterizan por procesos han sido motorizados exclusivamente “de arriba hacia abajo”, desalentando -e incluso hasta reprimiendo- el necesario reflujo que viene “desde abajo”, y que activaría la necesaria relación dialéctica que todo movimiento de liberación necesita para no caer en “ser la orga de pirulo”, en la cual pirulo decide en una mesa chica con sus compañeros amigos y el rol de las bases es principalmente llenar la columna en las marchas.

Por supuesto que esto es una figura esquemática más que simplista, pero que no deja de representar las tendencias fundamentales de la lógica delegativa por la cual se manejan nuestras organizaciones.

Esta lógica que recorre desde la organización más pequeña y silvestre hasta los más altos estamentos políticos, producto sin lugar a dudas de la derrota cultural que sufrimos desde los ´90 y la dictadura, se manifestó “arriba” en lo ocurrido con todos los pre candidatos presidenciales del FPV y el llamado “baño de humildad”. Un “baño” que hubiera sido imposible de darse, si esos candidatos hubieran surgido de procesos de organización y participación popular, y no salidos de diferentes oficinas del Estado Nacional o Provinciales.

Esta lógica delegativa, que aleja los espacios políticos de toma de decisiones del lugar de las bases (que suelen enterarse por facebook o por televisión las decisiones que toman sus propios dirigentes), produce la paradoja de hacer de éstas mismas organizaciones el medio a través del cual la gente trata de acercarse a la política, pero al mismo tiempo no puede acercarse más allá de cierto límite que éstas le imponen, restringiendo su participación a la realización de pintadas, volanteadas, llevar banderas, realizar festivales, fiscalizar en las elecciones, en fin, hechos importantes, secundarios y/ó testimoniales, pero siempre alejados de la toma de decisiones políticas.

Esto crea esa distancia fatal entre la participación popular y la política de la que habla Martinez. Reside probablemente en este punto la causa de la profunda crisis política y desconcierto que se encuentran viviendo hoy las grandes organizaciones surgidas bajo el kirchnerismo, y que sacude sus estructuras, sus orgánicas, sus relaciones internas y las desnaturaliza.

Esta forma de política de los movimientos populares puede haber sido funcional en estos años, pero claramente ha entrado en una fase de crisis, agotamiento y decadencia. Muy necesaria para poder avanzar hacia una nueva y superadora forma de hacer política.

Por supuesto que hay muchos otros factores que juegan en contra de la participación, no se juega solo el partido. Ya sabemos sobradamente de la alienación, de la cultura 2.0 que nos supercomunica pero nos aleja al mismo tiempo, de los medios de desinformación, etc. Pero no es objeto de la nota hablar sobre las herramientas que tiene el enemigo, sino sobre el manejo de las herramientas que tenemos en nuestras propias manos.

http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/11/04/argentina-una-nueva-etapa-para-los-movimientos-populares/

No hay comentarios :

Publicar un comentario